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y el planeta

Los alimentos de origen vegetal son de gran aporte nutricional y esenciales para el correcto funcionamiento de tu organismo. Tienen muchas vitaminas como la A, C, y E, y minerales como fósforo, sodio, calcio y hierro que no pueden faltar en tu dieta diaria[1].

Estos puedes consumirlos para complementar los alimentos de origen animal por la cantidad de nutrientes que proporcionan. Y es que hoy existen alternativas en las que puedes nutrirte exclusivamente de ellos.

Estos son alimentos de origen vegetal

Por eso son considerados alimentos clave en una dieta equilibrada, ya que tienen todos los nutrientes necesarios para mantener tu salud y bienestar integral. Además, aportan la energía que tu cuerpo necesita para los procesos bioquímicos, De esta forma, puedes llevar a cabo tus actividades diarias de la mejor manera.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en su Guía de nutrición en familia establece que los alimentos de origen vegetal aportan importantes cantidades de proteínas como las semillas y legumbres que ayudan a controlar el colesterol.

Además tienen mucha fibra que ayuda a la digestión. Sin olvidar que son la principal fuente natural de antioxidantes que previenen el envejecimiento celular en tu organismo[2].

7 Ventajas de los alimentos de origen vegetal frente a los de origen animal

Una alimentación saludable es aquella que te proporciona todos los nutrientes necesarios para llevar a cabo tus funciones vitales. Y aunque puedes eliminar de tu dieta algunos alimentos de origen animal no puedes prescindir de los de origen vegetal.

Estos últimos no son sustituibles, ya que aportan todas las vitaminas y minerales en sus diferentes variedades. En cambio, los de origen animal puedes complementarlos con sustitutos elaborados a partir de vegetales y hortalizas. Por ejemplo, la bebida de soya.

Ten presente que los alimentos de origen vegetal no solo son de interés para las personas que quieren adoptar dietas veganas, vegetarianas o cualquier otro estilo de alimentación.

También son alimentos que hacen parte de la dieta para personas alérgicas a los mariscos, al huevo, al pescado y los intolerantes a la lactosa.

Además, son alimentos funcionales para aquellos que necesitan cumplir un requerimiento nutricional o simplemente para verse y sentirse mejor[3].

 

Lo cierto es que, según la World Cancer Research Fund International[4], consumir más frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, granos enteros y semillas es una de las recomendaciones más importantes de una dieta de prevención de enfermedades como el cáncer.

A continuación, te explicamos las principales ventajas que tienen los alimentos de origen vegetal frente a los de origen animal.

 

1. Aportan una gran proporción de antioxidantes

Estos alimentos tienen componentes que no están presentes en los alimentos de origen animal. Se trata de los antioxidantes que aportan principalmente vitaminas hidrosolubles y minerales.

Estos son importantes para prevenir el envejecimiento de las células de tu cuerpo[5]. Están presentes en los fitoelementos o fitoquímicos y son capaces de minimizar el desarrollo de tumores cancerígenos.

Los antioxidantes se encuentran en frutas y verduras, por lo que ayudan a tener una mejor alimentación con efectos más saludables.

También, protegen tus células y tejidos del estrés oxidativo, y tienen acción preventiva que favorece la respuesta inmune de tu organismo.

 

2. Proporcionan cantidades importantes de proteínas, fibras y carbohidratos

Los vegetales son ricos en micronutrientes que son las vitaminas y minerales que el organismo requiere en pequeñas cantidades.

Sin embargo, también aportan importantes cantidades de proteínas, fibras y carbohidratos. Estos están presentes en los frijoles naturales, el maíz, la papa, las nueces, las lentejas y otros granos6.

Si bien, los alimentos de origen animal tienen una elevada densidad proteica, los de origen vegetal tienen proteínas de alto valor biológico. Además, estos alimentos contribuyen al buen funcionamiento de todos los procesos biológicos de tu cuerpo.

 

Por ejemplo, la fibra ayuda al sistema digestivo y el ácido fólico a la formación de glóbulos rojos.  Los carbohidratos y proteínas proveen de la energía necesaria y los nutrientes esenciales para realizar tus actividades cotidianas[6].

 

3. No tienen grasas saturadas y carecen de colesterol

Incorporar una alimentación basada en plantas  a tu dieta diaria puede disminuir notablemente los niveles de colesterol en la sangre. Esto es porque los vegetales, hortalizas y frutas contienen muy poca o ninguna grasa saturada.

Pues un colesterol alto obstruye las arterias y aumenta los riesgos de ataque al corazón. Con su consumo es posible reducir la aparición de enfermedades como la diabetes y otras de tipo cancerígeno[7].

 

4. Favorecen la microbiota y propician una mejor salud digestiva

El proceso de digestión requiere la producción de enzimas con el objetivo de absorber los nutrientes que tienen los alimentos y que puedan ser asimilados fácilmente por el cuerpo.

Los alimentos de origen vegetal aportan la energía suficiente para que tu organismo produzca estas enzimas que ayudan a la digestión.

Además, son necesarios para mantener un buen funcionamiento de la microbiota y el equilibrio entre los microorganismos. Con su consumo puedes prevenir el crecimiento de bacterias indeseables y virus, proteger tu metabolismo y fortalecer tu sistema inmunitario.

De la misma forma, son ideales para reducir los efectos del envejecimiento celular y cumplen con una función protectora que cuida las células de tu organismo[8].

 

5. Pueden contribuir al trabajo del hígado y los riñones

Según la OMS y FAO[9], consumir vegetales ricos en fibra contribuye a que el hígado trabaje mejor. Y es que el hígado trabaja con esfuerzo cuando los alimentos son difíciles de digerir.

Al consumir vegetales aportas vitaminas y nutrientes que pueden protegerlo de las toxinas. También, suministras antioxidantes que ayudan al proceso de desintoxicación en el hígado para purificar la sangre.

De la misma manera, los vegetales son parte importante para la salud de los riñones. Tanto las frutas como las verduras frescas favorecen la función depuradora que tienen los riñones.

Además de contener agua, son alimentos que contienen potasio y esto aumenta la producción de orina.

 

6. Ayudan a la salud cardiovascular

Una ingesta regular de vegetales minimiza los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, ya que ayudan a controlar la presión arterial.

Los alimentos de origen vegetal son grandes aliados para el corazón, no solo ayudan a prevenir problemas cardíacos sino los accidentes cerebrovasculares[10].

Y es que estos también pueden a disminuir los síntomas de la arterosclerosis gracias a los cambios en tus hábitos alimenticios[11].

Para minimizar el riesgo de enfermedades cardiacas es importante consumir aminoácidos esenciales y vitamina B12. Si bien, los vegetales no contienen vitamina B12 ni todos los aminoácidos esenciales presentes en los alimentos de origen animal, sí puedes incluirlos con cereales fortificados o como suplementos.

Estos son parte fundamental de la dieta saludable recomendada en los tratamientos de estas enfermedades[12].

 

7. Favorecen la función cerebral

Mantener una dieta rica en legumbres favorece una mejor salud cerebral, sobre todo en adultos mayores. Incluir más verduras y frutas facilita la renovación celular, por lo que existe un menor riesgo en el deterioro de las funciones cognitivas.

Para ello, lo recomendable es el consumo de frijoles y granos que cubren los requerimientos de proteínas. Así como las frutas y verduras que contienen las vitaminas A, C y E, y minerales como el hierro, calcio y sodio para proteger el sistema neurológico[13].

Ten presente que una dieta basada en alimentos de origen vegetal puede ser muy beneficiosa para tu salud y para las funciones de tu organismo.

Por eso, consulta a tu médico de confianza para establecer la dieta adecuada, recuerda que no todos los cuerpos funcionan de la misma manera.

REFERENCIAS

  • [1](Wintergerst , Maggini , & Hornig , 2007)
  • [2] (Burgess y Glasauer, 2006)
  • [3] (Cuidateplus, 2015)
  • [4] WCRF (s.f.)
  • [5] (Fundación Española del Corazón, 2018)
  • [6] (Fernández, 2020)
  • [7] WCRF (s.f.)
  • [8] (Fundación Alicia, 2020)
  • [9] OMS y FAO (2003)
  • [10] (Texas Heart Institute, s.f.)
  • [11] (Mayo Clinic, 2018)
  • [12] (Mayo Clinic, 2020)
  • [13] (Global Council on Brain Health, 2018)